24 jul. 2012

Cruzando Ticlio


Una de las cosas más hermosas que el Perú tiene es la diversidad de regiones naturales, climas, alturas y paisajes. Debo confesar que amo viajar en avión pero cuando se viaja por tierra se aprecia la maravilla del cambio en la naturaleza. Sin ir muy lejos, los que vivimos en Lima (capital costera) tenemos la suerte de contar con carreteras que nos llevan a la sierra y la selva en relativamente cortos periodos de tiempo.




El paso de montaña más alto del mundo está en el límite de Lima y Junín: es el abra de Anticona, en Ticlio, a 4818 metros sobre el nivel del mar. El mal de montaña, conocido como soroche, que puede experimentarse en Ticlio depende mucho de la constitución física de cada persona porque es un ascenso brusco para muchos, considerando que se viaja desde Lima que está a pocos metros sobre el nivel del mar. Pero también puede chocar el descenso porque se hacen unos 1000 metros por hora, y las curvas abundan.




Sin embargo, es una travesía fabulosa, donde la magnificencia de la montaña y la belleza de las lagunas heladas dejan absortos hasta al más indiferente. Si hay suerte se puede encontrar la cordillera cubierta de nieve; con esto del calentamiento global nunca se sabe. Se puede cruzar Ticlio también por tren (que hace el recorrido Lima-Huancayo y viceversa), lo cual le da una nueva dimensión a esta mágica jornada.